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Causas del trastorno del espectro autista: mitos y realidades

Publicado en Jul 08, 2022
Escrito por Pfizer Medical Team
Causas del trastorno del espectro autista: mitos y realidades

El trastorno del espectro autista (TEA) es una variación del desarrollo del cerebro que afecta la manera en la que una persona percibe y socializa con otras, lo que causa problemas en la interacción social y la comunicación.1

El término “espectro” se refiere a un amplio abanico de síntomas y gravedad, comprendiendo variaciones que anteriormente se consideraban independientes, como el autismo, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo infantil y una forma no especificada de trastorno generalizado del desarrollo.1

Cabe señalar que el TEA inicia en los primeros años de la infancia. En esta etapa, algunos niños pueden presentar signos como menor contacto visual, falta de respuesta cuando los llaman por su nombre o indiferencia ante las personas responsables del cuidado. Otros, se desarrollan normalmente durante los primeros meses o años de vida, pero después pueden volverse introvertidos o agresivos, o perder habilidades de lenguaje que habían adquirido. En general, los signos se observan a los dos años.1

El TEA es frecuente, con una prevalencia de uno en cada 68 niños. Dura toda la vida y se presenta cuatro veces más en niños que en niñas.2 Aunque no tienen una única causa conocida, si se considera la complejidad de cada trastorno y el hecho de que los síntomas y la gravedad varían, probablemente haya muchas causas. La genética y el medio ambiente pueden influir.1

Así que, en la etiología (origen) del autismo, existe una importante influencia genética, pero de gran diversidad. En algunos casos, la alteración en un gen podría ser suficiente para causar autismo, aunque en otros casos serían necesarios más de mil genes.2

Existe un gran desconocimiento sobre los factores no genéticos implicados en el autismo, aunque estudios en gemelos indican que su papel es relevante.2

Un incremento de la edad paterna o materna, incluyendo una edad más joven en las madres, se ha relacionado con el padecimiento. Por otro lado, fármacos, factores hormonales, inmunológicos u otros que alteren el ambiente uterino o el ambiente temprano posterior al nacimiento, también se han relacionado con cambios en la expresión de los genes.2

Si alguien es propenso a desarrollar TEA debido a mutaciones genéticas, determinadas situaciones podrían causar su manifestación; por ejemplo, una infección o el contacto con sustancias químicas en el entorno. Sin embargo, una persona propensa genéticamente podría no presentarlo, incluso si tiene las mismas experiencias.3

Los investigadores también estudian otros factores biológicos, además de los genes, los cuales podrían estar involucrados en el TEA. Estos incluyen:

  • Problemas en las conexiones cerebrales3
  • Problemas con el crecimiento o crecimiento excesivo de ciertas zonas del cerebro3
  • Problemas del metabolismo (el sistema de producción de energía del cuerpo) 3
  • Problemas del sistema inmunitario, que protege de infecciones3

Una de las controversias más importantes del TEA reside en si existe una relación entre este trastorno y algunas vacunas de la niñez. A pesar de la vasta investigación, ningún estudio confiable ha demostrado que exista dicho vínculo.1

No hay manera de prevenir el TEA, pero existen opciones para tratarlo. El diagnóstico e intervención temprana son herramientas útiles que pueden mejorar el desarrollo del lenguaje, las habilidades e incluso la conducta.1

Consulte a su médico.
GCMA: PP-UNP-MEX-0098

Referencias

  1. Trastorno del espectro autista. Mayo Clinic [Internet]. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/autism-spectrum- disorder/symptoms-causes/syc-20352928
  2. Hervás A. Un autismo, varios autismos. Variabilidad fenotípica en los trastornos del espectro autista. Rev Neurol. 2016;62(S01):9.
  3. ¿Qué causa el autismo? NICHDEspañol [Internet]. Disponible en: https://espanol.nichd.nih.gov/salud/temas/autism/informacion/causas
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