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¿Qué sabemos del autismo hoy en día?

Publicado en Jul 24, 2020
Escrito por Pfizer Medical Team

El trastorno  del  espectro  autista (TEA),  o  autismo,  es  un  trastorno  del desarrollo neurológico que  afecta  las  habilidades  socioemocionales  y  la  contención  de  la conducta repetitiva.

Actualmente el  TEA  incluye  muchas  afecciones  que  solían  diagnosticarse  por separado: el   trastorno   autista,   el   trastorno   generalizado   del   desarrollo   no especificado de otra manera (PDD-NOS, por sus siglas en inglés) y el síndrome de Asperger.

Puede haber muchos  factores  distintos  que  hagan  que  un  niño  tenga  más probabilidades  de  tener  un  TEA,  incluidos  factores  ambientales,  biológicos  y genéticos.

El TEA comienza antes de los 3 años y es 4.5 veces más frecuente en los niños que en las  niñas. Su prevalencia  ha  aumentado  en  los  últimos  años,  cifras de  la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que uno de cada 160 niños tiene un  trastorno del  espectro  autista, que comienza en  la  infancia  y  tiende  a  persistir hasta la adolescencia y la edad adulta.

En ocasiones no hay indicios en el aspecto de estas personas que los distingan de otras, pero a menudo tienen problemas con las destrezas sociales, emocionales y de comunicación. Es posible que repitan determinados comportamientos o que no quieran cambios en sus actividades diarias. Estas personas también tienen distintas maneras de aprender, prestar atención o reaccionar ante las cosas. Algunos niños muestran indicios de  problemas  futuros  en  los  primeros  meses  de  vida.  En otros casos,  los  síntomas  se  manifiestan  hasta  los  24  meses  o  incluso  después.  De hecho, es posible que se desarrollen normalmente hasta los 18 a 24 meses de edad y después dejen de adquirir destrezas nuevas o pierdan las que tenían antes.

Los problemas  sociales tales  como  evitar  el  contacto  visual,  preferir  jugar  solos, resistirse al contacto físico o tener dificultades para comprender los sentimientos de otras personas y para hablar de sus propios sentimientos, son comunes en todos los  tipos  de  TEA. Con  mucha  frecuencia  también  se  presentan  problemas  de lenguaje.

El diagnóstico del trastorno del espectro autista puede ser difícil, debido a que no existen pruebas médicas como un examen de sangre. Para hacer un diagnóstico, los médicos observan el desarrollo del niño, con pruebas que muestran si se han adquirido ciertas destrezas propias de cada edad. Durante este examen, el médico evaluará a la persona para saber cómo aprende, habla, se comporta y se mueve. Si el médico lo considera necesario, se debe realizar un diagnostico integral, el cual requiere una revisión minuciosa del desarrollo del niño, entrevista con los padres, evaluación  de  la  audición  y  la  vista,  pruebas  genéticas,  neurológicas  y  otros exámenes médicos.

Una vez que se ha realizado el diagnóstico de TEA, es importante consultar a un médico con experiencia en el manejo del TEA. Las investigaciones han demostrado que  la  terapia  de  estimulación  temprana  puede  mejorar  considerablemente  el desarrollo  del  niño. La  estimulación  del  lenguaje  en  las  personas  con  autismo  es una  de  las  intervenciones más  importantes. La adquisición de  las habilidades del habla antes de los 6 años genera un pronóstico favorable a largo plazo.

La mayoría de las personas que expresan este trastorno tienen dificultades para la percepción de los ruidos y, por lo tanto, para la comprensión y discriminación de las señales que  estos  emiten.  Graduar  los  estímulos  auditivos  con  estrategias  de ecología ambiental ayuda a mejorar la percepción. El uso de medios externos para modular el volumen, como tapones, audífonos, o música ambiental, pueden ser de utilidad en momentos específicos. La musicoterapia ha demostrado ser una buena herramienta para mejorar las habilidades de comunicación social.

Existen terapias que, de la mano con una supervisión médica, ofrecen un desarrollo en  el  aprendizaje  y  adopción  de  nuevas  destrezas.  Dentro  de  estas  destaca  la terapia  ocupacional,  que ayuda  a  las  personas  a  vivir  de  une  manera  más independiente, la terapia del habla, la cual mejora la capacidad de comunicación y la  terapia  de  integración  sensorial  que  ayuda  a  la  persona  a  dominar  lo  que  sus sentidos perciben, como olores, sonidos e incluso lo que perciben al contacto físico.

Dado que el TEA es una condición que inicia en la infancia y persiste hasta la edad adulta, es importante establecer planes vitalicios de tratamiento personalizado que involucren  varios  especialistas  con  monitorización  constante  para  favorecer  el desarrollo,  el  potencial,  la  calidad  de  vida  y  la  integración  social  de  quienes lo padecen.

 

Consulte a su médico.
GCMA: PP-MCM-MEX-1451

Referencias

  • 1. Reynoso César, Rangel María José, Melgar Virgilio. (2017). El trastorno del espectro autista: aspectos etiológicos, diagnósticos y terapéuticos. Rev Med Inst Mex Seguro Soc. 2017;55(2):214-22.
  • 2. Diagnóstico y Tratamiento de los Trastornos del Espectro autista. México: Secretaría de Salud, 2012.
  • 3. Organización Mundial de la Salud (OMS). Trastornos del espectro autista. (2019). Sitio Web. Consultado el 31 de marzo del 2020.
  • 4. Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Trastornos del espectro autista (TEA). Signos y síntomas. (2016). Sitio Web. Consultado el 22 de abril del 2020.
  • 5. Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Trastornos del espectro autista (TEA). Diagnóstico. (2016). Sitio Web. Consultado el 22 de abril del 2020.
  • 6. Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Trastornos del espectro autista (TEA). Tratamiento. (2016). Sitio Web. Consultado el 22 de abril del 2020.
  • 7. Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Trastornos del espectro autista (TEA). Información básica. (2016). Sitio Web. Consultado el 22 de abril del 2020.
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